Isabel Garzón

Esta vida no es de prueba, ¡Vívela!

Pre-ocuparse

¡Buenos días!
Cuando estamos preocupados, solemos darle muchas vueltas a la cabeza, que no podemos parar, como un disco de vinilo que gira y gira incluso cuando ya no suena.

Al darle infinitas vueltas a nuestros problemas hace que a menudo, acabemos agotados mentalmente.
Ahora me vas a preguntar ¿Es que no hay que preocuparse?

Tenemos derecho a preocuparnos cuando algo en concreto va mal, forman parte de la vida de toda persona. Preocuparnos es un mecanismo que nos ha ayudado a desarrollarnos como especie y sin el cual nuestra vida sería bien distinta.

Por ejemplo, Imagínate en el parque con tu hijo de 5 años, de repente desaparece y eso no te preocupa, posiblemente no le buscarías.
Si no nos preocupáramos toda nuestra sociedad, nuestras relaciones, nuestra manera de hacer las cosas, en definitiva, nuestra vida sería muy diferente, no podríamos enfrentar las dificultades que se presentan a lo largo de nuestra vida.

Porque preocuparse forma parte del proceso de resolución de problemas.

Ahora bien, en muchas ocasiones estas preocupaciones no son operativas, es decir, no nos ayudan a resolver problemas, sino que ellas mismas se convierten en un problema.

Los seres humanos somos expertos en montarnos nuestras propias películas. Es decir, divagamos de forma constante con lo que podrá pasar, hacemos interpretaciones de la realidad un tanto negativas y anticipamos cosas para que no hay detonante ninguno.
No sabemos preocuparnos de forma saludable.

Si miramos en el diccionario el significado del término preocuparse, vemos que se define como un sentimiento de inquietud, temor o intranquilidad que se tiene por una persona, una cosa o una situación determinada.

La palabra preocuparse. Como podemos ver, consta de dos partes, el prefijo pre y el verbo ocupar. El prefijo nos informa de que es algo que antecede, que va delante, por lo tanto, preocuparse quiere decir ocuparse antes de, ¿antes de qué? nos preguntaremos, pues antes de que algo suceda o de que podamos ponerle remedio de forma efectiva, o de que simplemente tenga verdadera solución.
En este sentido parece que la preocupación es un fenómeno normal que forma parte de los pensamientos del día a día de la mayoría de las personas. Pero, además, no es solo que sea algo normal, la preocupación que parece algo negativo tiene su intención positiva, sirve para algo, puesto que ayuda a anticipar futuras amenazas y a prepararnos para afrontarlo o solucionarlo.

Un grupo de investigadores(Borkovec, Robinson, Puzinsky, y DePree, 1983), definieron la preocupación como “una cadena de pensamientos e imágenes de carácter negativo y relativamente incontrolables que representan un intento de los individuos por resolver mentalmente un problema cuyo resultado es incierto pero que contiene la posibilidad de uno o más resultados negativos, es decir, todo aquello que se pasa por nuestra mente y que pretende ayudarnos a resolver los problemas o dificultades de nuestro día a día, independientemente de que estos problemas sean más o menos graves.

Los seres humanos somos expertos en montarnos nuestras propias películas. Es decir, divagamos de forma constante con lo que podrá pasar, hacemos interpretaciones de la realidad un tanto negativas y anticipamos cosas para que no hay detonante ninguno, las personas no sabemos preocuparnos de manera saludable. Además de ello, desconocemos los efectos de ese estado psicológico para nuestro cerebro
Seguiremos con esto, de momento observa lo que acabas de leer y cuestiónate a través de las preguntas.

¿Qué me preocupa? ¿Por qué me preocupa?, ¿Para que me está sirviendo la preocupación?


Seguiremos esta semana haciendo saludable la preocupación, así que no te preocupes que mañana más y mejor, jiji

¡Que tengas un día extraordinario!

0