Isabel Garzón

Esta vida no es de prueba, ¡Vívela!

y ahora ¿qué va a pasar?

¡Buenos días!

Vivimos momentos en los que nos preguntamos a diario ¿Qué va a pasar?

Vivimos en la incertidumbre, esa necesidad que tenemos de saber qué va a pasar a continuación, para que podamos anticiparnos, lo podamos controlar y no nos pille desprevenidos.

Para algunas personas la incertidumbre es insoportable, otras personas que toleran la incertidumbre mejor que otras.

Una fuente de incertidumbre es la contradicción entre las expectativas y las señales que nos facilita la realidad.

Observa desde un ejemplo:

 Imagina que has tenido una entrevista de trabajo y te ha salido muy bien, así que te vas de allí pensando que el puesto es tuyo. Sin embargo, pasan los días y no te llaman, una señal que creemos habitual de que el puesto no va a ser del entrevistado.

Así, si juntamos la seguridad con la que salimos y la señal contradictoria, lo habitual es que esta sensación de incertidumbre vaya creciendo.

Hoy vivimos en los que muchos llaman la injusticia social también aparece como un elemento que produce cierto grado de incertidumbre, por cómo están pasando las cosas.

Las injusticias que vivimos día a día y que vemos que otras personas sufren pueden generarnos incertidumbre si no somos capaces de solventarlas. La falta de control sobre esas injusticias hace que dudemos de nuestras capacidades.

Vivimos necesitando dar respuesta a todo, porque eso nos produce seguridad, o simplemente creemos que es así. Nos deja tranquilos, puede ser definida como el deseo de dar una respuesta rápida a una pregunta o cuestión que tiene contenido confuso y pero si dejamos de controlar las cosas, entramos en estado de ansiedad hasta no obtener respuesta.

Es clave el papel de nuestras expectativas y del significado que le damos, clave para gestionar la incertidumbre, dependiendo del significado que le demos a las cosas variará el grado de ansiedad antes la incertidumbre.

Generalizamos nuestros Significados de lo que nos pasa o de lo que sentimos basados en condicionamientos previos, damos por hecho lo que creemos que va a pasar como certeza.

 

Una cuestión importante es concienciarnos de que los resultados pueden ser múltiples. Aferrarnos a una respuesta concreta aumenta nuestra incertidumbre y, de esta forma, nuestro sufrimiento. Por tanto, si al enfrentarnos a una situación abrimos el abanico de todos los resultados posibles, nuestra necesidad de controlar todo será menor, a pesar de querer escuchar una respuesta por encima de las demás, estaremos más preparados para afrontar lo que tenga que ser.

Pregúntate, cuestiónate siempre aquello a lo que le prestas atención, y hazte preguntas,

Ante esta situación ¿Por qué pienso lo que pienso? ¿en que me baso para pensar eso? ¿Quién lo ha dicho?, ¿Por qué lo ha dicho? ..

Hacerse preguntas que normalmente no te haces, es una herramienta maravillosa para gestionar la incertidumbre,

Y hoy observa ¿Qué te provoca incertidumbre? ¿por qué?

 

¡Que tengas un día Extraordinario!

 

 

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