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Isabel Garzón

Esta vida no es de prueba, ¡Vívela!

El miedo en el cuerpo

¡Buenos días!

Lo peor de vivir con algún miedo es el estado de ansiedad que éste produce, no dejándote disfrutar de una vida plena.

Como ya sabemos el miedo está relacionado con un peligro presente e inminente. Sin embargo, la ansiedad hace referencia a la anticipación de un peligro futuro.

También es importante que no te juzgues por tener ese miedo. Acéptalo. Aunque no lo creas, está ahí para algo. Él tiene una intención positiva, aunque a priori no puedas verla.

Será bueno que escribas en un papel ese miedo, que lo veas fuera de ti. Comparte el miedo, te darás cuenta que a medida que hablas de él su nivel de intensidad va disminuyendo.

 

PASO 2. CONCIENCIA CORPORAL.

Toma conciencia de cómo el miedo se expresa en tu cuerpo. El miedo es una triada que parece invisible, cuerpo, mente y alma(emoción) y todas se retroalimentan.

Observa:

El miedo, ¿qué te hace pensar? ¿Qué pensamientos te llegan? ¿Qué te dices? ¿cómo te lo dices? Y lo mas importante es: todos esos pensamientos que te hacen sentir.

Escríbelo, hazlo consciente.

¿En que parte de tu cuerpo lo experimentas?

Nuestro cuerpo se pone en estado de alerta y se encarga de activar el sistema nervioso simpático. Esta parte del cerebro se encarga de activar las respuestas físicas de huida. Nuestro corazón bombea más sangre, los músculos se tensan, los pulmones se encargan de dar más oxígeno al cuerpo y el estómago se cierra.

La adrenalina se dispara gracias a que nuestro corazón bombea sangre a una gran velocidad, para llevar estas hormonas a las células.

Las pupilas se dilatan para facilitar la entrada de luz a nuestros ojos.

Aumenta la actividad cerebral, la presión arterial, la coagulación sanguínea, y la glucosa en sangre.

Se producen temblores, sudoración y taquicardia.

Pérdida de control sobre la conducta, actuamos de forma irracional.

Toda función no esencial se detiene, y esto implica también al sistema inmunitario.

Incremento de la entrada de oxígeno en el organismo, aumentando la respiración para dar lugar a una mayor energía. Esta activación nos hace reaccionar de forma inmediata.

Ahora observa como poder canalizarlo:

Es posible bajar el nivel de intensidad de una emoción a través de cambios corporales y cambios de pensamiento.

Rompe con la expresión del miedo en tu cuerpo. Cambia de postura cuando éste empiece a expresarse. Si tu respiración se acelera, haz ejercicios de respiración para relajarte. Haz respiraciones abdominales. Intenta que sean lentas y profundas. Así ya estás cambiando la fisiología. El miedo tiene su propia respiración (corta, frecuente y entrecortada)

¿De qué te has dado cuenta hoy?

¡Que tengas un día extraordinario!

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